Gabinete Técnico en materia de Igualdade Laboral e de Oportunidades e contra a Fenda Salarial

La incorporación masiva de la mujer al trabajo asalariado desde la década de los 70 supuso importantes cambios a nivel familiar y organizacional.

En estos momentos, la lucha por la igualdad de género en el mundo empresarial está en auge, y se está impulsando desde todos los ámbitos, pero sabemos que queda un largo camino por recorrer…

Empezaremos, obviamente, por el origen de la desigualdad de género, para, posteriormente, ver cómo afecta a la Empresa, y recordar las herramientas existentes para prevenirla, combatirla y erradicarla.

A estas alturas, todo el mundo sabe que la desigualdad de género está presente en nuestra sociedad, que es un fenómeno cultural y social que discrimina a un colectivo (las mujeres) por razón de su sexo.

¿De dónde surge?

Históricamente, la mujer estuvo relegada al ámbito doméstico, de crianza y cuidados, lo que se tradujo en que no tenía carrera profesional, o, si la tenía, las dificultades con las que se enfrentaba eran enormes.

Por tanto, a nivel social, su papel estaba totalmente subordinado al de su marido, o al de su padre, no tenía independencia económica, y, por supuesto, su presencia pública, en puestos de dirección o en política, era prácticamente nula.

Afortunadamente, esto ha cambiado de forma sustancial, pero todavía queda mucho por avanzar: dobles o triples jornadas por falta de corresponsabilidad, brecha salarial, techo de cristal…

Y en el mundo de la Empresa ¿dónde podemos encontrar esa desigualdad?

Pues prácticamente en todas las áreas/políticas:

  • Selección: reclutamientos en los que se prima mayoritariamente el acceso a los varones (fundamentalmente en sectores históricamente masculinizados), e incluso la no contratación de mujeres en ciertas edades (por considerar que serían “menos rentables” si deciden ser madres; es decir, se da por supuesto que no existe corresponsabilidad en el ámbito familiar).
  • Promoción: puestos directivos ocupados en su mayoría por el sexo masculino
  • Retribución: distintos salarios entre mujeres y hombres que realizan las mismas tareas o equivalentes.

Los motivos son comunes: se parte del modelo social tradicional en el que el varón tiene reservado un papel superior al de la mujer, para reforzar su “masculinidad”, que conlleva estatus y éxito en el ámbito público.

Esta desigualdad en el ámbito laboral, está claro que afecta directamente al sexo discriminado (fundamentalmente mujeres).

Pero ¿afecta también a la Empresa?

Indudablemente. De muchas y diversas formas:

  • Tensiones con la RLT
  • Deterioro del clima laboral
  • Desmotivación y pérdida de talento femenino (en las mujeres de la plantilla que perciban que cobran menos que sus compañeros varones, que no se valora su trabajo, que no se las tiene en cuenta en las reuniones, proyectos, ascensos y toma de decisiones).
  • Posibles casos de acoso laboral, que le costarán a la Empresa una pérdida irrecuperable en su imagen con la clientela, los/as proveedores/ y la sociedad en general, además del coste de los procesos judiciales

En resumen, afecta al activo más importante de las Organizaciones: su personal.

Herramientas para prevenir y eliminar la desigualdad de género en la Empresa

La más importante e imprescindible: el compromiso de la Dirección.

Si ésta apuesta realmente por la Igualdad, fomentará una cultura organizativa basada en la misma, que ayudará a eliminar estereotipos de género y a corregir creencias culturales arraigadas que deben modificarse y/o desaparecer.

Partiendo del punto anterior, existen numerosas herramientas que ayudan a llevarlo a cabo.

A modo de ejemplo:

  • Buenas Prácticas
  • Planes de Igualdad
  • Protocolos contra el acoso sexual o por razón de sexo
  • Medidas dirigidas a favorecer la conciliación y a equilibrar la participación de mujeres y hombres para reducir las desigualdades
  • Seguimiento y evaluación de los puntos anteriores (a través de indicadores) para verificar si las medidas cumplen los objetivos establecidos.

Porque es indispensable atraer y retener todo el talento (masculino y femenino) para lograr rentabilidad y competitividad, y porque es responsabilidad de todos/as modificar los roles diferenciados e injustos que la sociedad ha impuesto a mujeres y hombres:

¡Empresas, recordad que tenéis un papel fundamental para lograrlo!!!!

Y desde el Gabinete de Igualdad de la CEC estamos deseando ayudaros en esa labor indispensable en la sociedad actual.

¡Os estamos esperando!!

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