salud mental

La salud mental no debe entenderse como algo meramente individual, sino que está estrechamente ligado al contexto social, económico o familiar de cada persona. En relación a la pandemia por coronavirus, existen factores asociados como el aislamiento, la incertidumbre o la pérdida de un ser querido, que conllevan un riesgo para la salud mental del conjunto de la ciudadanía.

Según un estudio del Mental Health Research de Canadá, las tasas de ansiedad y depresión se han visto incrementadas de manera importante desde el inicio de la pandemia. Ante esta situación, se recomienda buscar espacios de apoyo mutuo y rodearse de personas con las que compartir experiencias y malestares en un ambiente seguro y libre de juicios.

Cómo promover la salud mental en las organizaciones:

Con frecuencia, los problemas de salud mental en el lugar de trabajo están causados por situaciones de acoso y/o intimidación. Otros factores como el estrés, el desgaste profesional o unas políticas inadecuadas de seguridad y protección de salud también pueden desencadenar en malestar e impactar negativamente en la salud de los empleados.

La buena noticia es que podemos llevar a cabo acciones que incrementen el bienestar en las organizaciones. Con esta finalidad, el Fórum Económico Mundial publicó en 2016 una guía para la promoción de la salud mental en el lugar de trabajo en la que se plantean las siguientes recomendaciones para las compañías:

  1. Tomar conciencia del entorno laboral y analizar cómo se puede adaptar para promover una mejora de la salud mental.
  2. Aprender de las motivaciones que han llevado a la organización a tomar medidas con anterioridad.
  3. No “reinventar la rueda” y fijarse en las medidas adoptadas por parte de otras organizaciones. Podemos tomar como modelo, por ejemplo, la empresa gallega R de telecomunicaciones. Esta compañía realiza entrevistas periódicas a sus empleados, que tienen por objetivo analizar y promocionar su desarrollo y bienestar dentro de la organización.
  4. Evaluar las necesidades de cada persona trabajadora con el fin de elaborar mejores políticas en materia de salud mental.
  5. Desplegar medidas prácticas como pueden ser materiales educativos, programas de formación, herramientas de diagnóstico, o el diseño y la implementación de una cultura enfocada al bienestar de los profesionales.
  6. Comunicar cuáles son las fuentes de apoyo a las que pueden recurrir los y las profesionales para pedir ayuda.
  7. ¡Empezar! Hoy puede ser un buen día para poner en marcha acciones de promoción de la salud mental en el trabajo.
 Fuente: https://www.prevencionintegral.com
¿Te gustó este artículo? Compártelo!Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *